primero pasamos por casa de un amigo que teníamos Pili y yo, ni idea de quien es....
Sin que él se enterase, entramos a su casa mientras estaba en su habitación y veíamos los cuadros que tenía puestos en su pasillo. Todo un reto!
Luego salimos de su casa corriendo, sin explicación ninguna.
Pili se iba a su casa porque estaba mala y yo quedaba con Sergio, mientras venían Conchi y Marc, que tardaban mucho. Fuimos a aparcar mi coche.
No había sitio, que raro.... Al final acabamos aparcando detrás del curro de la Pili, en una calle que hace subida y curva.
Aquí hay un lápsus que no recuerdo.
Pero de repente ya estábamos con Conchi y Torete en el bar este, el sitio muy bien y todo eso, risas, beber, y truja.
Al salir, estos dos deciden que se tienen que ir a no se donde, entonces Conchi y yo vamos a buscar mi coche de mientras.
Llegamos nos montamos en el coche, y vemos que la calle de repente no tiene salida. Por donde entramos ya no existe, hay tres salidas y las tres tienes escaleras. Dos son escaleras normales y la tercera es una escalera de pintor, de esas rectas.
Entonces después de probar y ver que si bajamos por las otras nos cargaríamos el coche. No se a quien de las dos se le ocurrió la genial idea de coger el coche a pulso y empezar a bajar por las escaleras de pintor. Lo bueno es que el coche no pesaba, pero lo malo era nuestro equilibrio y que las escaleras parecían que estaban hechas de alambre, rotas por todas partes y se movían. Aparte de ser interminables. si alguien ha visto la peli del Imaginario del Doctor Parnassus, sabrá de que tipo de escaleras le hablo.
Pues nada al final con todo el sudor logramos bajar.
Ya no recuerdo nada más, aparte de que el Sergio y el Torete no venían a ayudarnos. Habrá que preguntarles porque...
