Resulta que Álvaro había ido a Londres y a la vuelta, tuvo que dejarse una mochila con su ropa porque no le cabía.
Pasados unos días le enviaron esa mochila y al abrirla estaba llena de mi ropa. Hay que comentar que yo no pise Londres, mi ropa voló sola hasta allí.
Después apareció Sherlock, como últimamente en mis sueños....
Adiós!
