Desde la antigüedad los sueños han sido considerados una forma de contacto con la divinidad y la mejor forma de predecir eventos futuros.

Los sueños nos traen cada noche universos insólitos, personajes misteriosos, visiones infernales o angelicales, episodios maravillosos que no podríamos vivir despiertos.

Soñar es abrir una puerta de la mente. Todas las esperanzas, ambiciones, deseos, miedos, fantasmas, amigos, tiempos buenos y malos residen allí, son parte de la mente primitiva y constituyen una vía de acceso a realidades que están más allá del alcance de la lógica, han sido objeto de estudio a través de los siglos y forman una parte importante del psicoanálisis moderno.

Sabemos que tus sueños son únicos. Ninguna otra persona puede tener tus antecedentes, tus emociones, o tus experiencias. Cada sueño se conecta con su propia "realidad". Por lo tanto, al interpretarlos, es importante ponerlos en el contexto de tus experiencias y vida personal. Recuerda que un sueño unifica al cuerpo, mente, y espíritu. Provee conocimientos sobre nosotros mismos y medios para la exploración de la propia personalidad. Si comprendes tus sueños, te habrás conocido y entendido un poco mejor y puedes llegar a conocer y mejorar aspectos de tu propia personalidad. Los sueños parecen ser una manera por la cual el subconsciente considera, clasifica y procesa todos los problemas que se encuentran en la vida despierta.

jueves, 17 de diciembre de 2009

28.- Autobusero malvado

Anoche cambié de curro.
Me dirigía yo a currar al Hospital, sí ahora curro en un hospital, pero no era doctora ni enfermera ni nada de eso, era lo mismo que ahora pero dentro del hospital, se ve que necesitan muchas rotulaciones ahora allí...


En fin, que iba dirección trabajo y decidí que ese día hacía mucho frío para ir caminando, así que pillé el bus, cosa que no hago jamás en la vida, odio los autobuses.
A mi ya me parecía raro que el señor conductor fuese por ese camino, pero bueno, le dejamos hacer...
Daba la vuelta entera a la Plaza moli Vell unas cuantas veces hasta que de repente aparecía un camino abandonado (que ya había salido antes en otro de mis sueños) y por allí se metía con su vehículo inmenso.
Fue entonces cuando los pasajeros empezamos a dejar salir los pensamientos que teníamos en voz más alta (mucho más alta, gritando vamos)
Que si, "no es por ahí", que si "está usted seguro de que es por aquí?" , "a donde va usted tío loco", "porque nos lleva por este camino de cabras?"


Pero nada, el conductor con cara de no pasa nada, no respondía a nadie y seguía por ese camino tan estrechito con el cachobús.
Yo un poco histérica interiormente porque me dan mucha cosa los caminitos de montaña estrechos por donde hay dos carriles pero sólo cabe un coche y medio y además nos tocaba en el lado del barranquillo... Ay mama!
Cuando una mujer se adelanta a su asiento y le pregunta por lo que está pasando, este le dice que están en huelga y ha cambiado la ruta porque le ha dado la gana. Así que no había nada que hacer.
Al cabo del rato para el bus, y algunos ya hasta los mismísimos de todo nos bajamos y de repente estamos como en una especie de lago entre muy bonito y embarrado, que no se si me acababa de gustar o no.
Había allí mucha gente conocida, de clase de EGB (como no) de la Cápsula, mis amigos... Así que bueno la cosa no me pareció tan mala, estaba faltando al curro pero creo que no me importó mucho, no recuerdo darle importancia a eso.
Bueno pues me reuno con estos y todo bien;


- Hola que tal, dos besos, que haces tú aquí
- Pues mira un autobusero que nos ha traido blablablablabla...


Pero de la nada, interrumpiendo nuestro "baño" (con ropa por supuesto) en el lago con barro, salen unos policías, agentes de la ley y el orden, o los G.E.O. yo que se!
Pero llevaban metralletas, iban vestidos de azul oscuro y negro y sólo se les veía los ojos.
Pues nada muy amablemente ellos nos hacen ir por un caminito abandonado con restos de un castillo o una casa (mis fantasías fantasiosas, ya sabéis) y todos en filita india agarrados de las manos (por si acaso) caminando y haciendo caso a los hombres estos claro, cualquiera les preguntaba algo a los maromos con las metralletas que llevaban encima.
Al final acabamos en una supuesta habitación medio en ruinas, pero con unos sofás muy cómodos y nuevecitos.
Pues nada, allí nos sentamos todos, empezamos a hablar entre nosotros y a darnos ánimos de que seguramente sería algo que no tenía que ver con ninguno de los que estábamos allí, porque total no habíamos hecho nada. Hasta que no se quien vio en un cartel impreso que estaba pegado en un poste de la luz, que eran terroristas!!!
No nos lo queríamos creer porque en el cartel no ponía que eran ellos pero eran muy parecidos (sospechoso)
Ahí ya empezamos a cagarnos un poco, aunque he de decir que yo personalmente no tenía mucho miedo.
A todo esto y sin tener nada que ver, recuerdo que yo iba todo el rato cogida de la mano del señorito Giancarlo, el niño del puerta 10, sí (otra cosa sin sentido ya que no era nada de lo que estáis pensando, mentes sucias)


La verdad es que no recuerdo mucho más, cosas sueltas que no se como explicar con palabras, pero las estoy viendo en mi mente ahora mismo (jajajajajjaa)


Aunque creo que no debe haber pasado nada malo después, me he despertado bastante bien esta mañana, así que supongo que habrá sido un final feliz :)